
Fotografía: Sebastian Mejia
Ser todo eso
Collectio 2025
‘Ser todo eso’ es la invitación radical que nos extiende el trabajo de Catalina Valenzuela. A reconocernos parte de eso que contemplamos. No observadores distantes – el ojo que abstrae, la mente que intelectualiza - sino que parte integral de ese todo que nos trasciende. A abandonar la ilusión de separación entre nos y mundo, y reconocernos simultáneamente en el agua reposada y quien la contempla, en la cascada y su eco, el amanecer y quien se estremece ante su llegada. Tanto chispazo como vastedad, el gesto que inscribe la línea y la línea misma que se extiende hacia lo desconocido.
Ser todo eso no intenta resolver las paradojas insondables de la vida – entre lo etéreo y lo material, lo abstracto y lo tangible, lo efímero y lo eterno. ¿Qué es más material que el golpe de luna sobre aguas encabritadas, o el brillo danzante del sol en la piedra? ¿O el calor que emite la llama tenue de una vela? Aquí no hay intentos por definir, atrapar, o contener, sino que una comprensión profunda de la imposibilidad de la tarea ¿Cómo pintar el romper del amanecer, la amenaza de la penumbra, el absoluto del mediodía?
El trabajo de Valenzuela nos permite abrirnos a otros mundos, revelando órdenes de cosas que no existen ni para nosotros ni por obra de nosotros, y que, por esa misma razón, pueden renovar, sostener, nutrir. Donde lo contemplativo y móvil no son antónimos, y el absoluto se esconde en la más cotidiana de las experiencias: la titilante agua fría, la luz salvaje de la luna, el rugido de una cascada, el ritmo de un corazón que late, la aurora que rompe la noche, el recuerdo que colorea la tarde. Sus obras apuntan a la maravilla de lo etéreo, indescifrable, incuantificable, y al mismo tiempo espectacularmente común,
Rehúyen el estruendo para quedarse en el huidizo ahora - que no es más que la intensidad del presente.











